“MODELO JAULA Y LETRINA”: LAS FAMILIAS DE BARREIRO PEDIMOS PARALIZAR EL PARQUE CANINO DISEÑADO POR EL CONCELLO Y RECLAMAMOS A BNG Y PP QUE FUERCEN SU REVISIÓN
“MODELO JAULA Y LETRINA”: LAS FAMILIAS DE BARREIRO PEDIMOS PARALIZAR EL PARQUE CANINO DISEÑADO POR EL CONCELLO Y RECLAMAMOS A BNG Y PP QUE FUERCEN SU REVISIÓN
Exigimos la suspensión cautelar del expediente de contratación y denunciamos que, en una ciudad con casi 50.000 perros censados, la mayor población canina de Galicia, la participación ciudadana ha quedado reducida a “papel mojado”.
Vigo, 3 de septiembre de 2026. Somos un grupo de más de un centenar de familias con perros de Barreiro-Lavadores que, desde marzo de 2025, reclamamos la revisión del proyecto municipal del parque canino de Barreiro. [Fuente]
Coincidiendo con el anuncio del Concello de Vigo de licitar las obras de esta instalación, hacemos público un doble llamamiento.
Solicitamos públicamente dos actuaciones concretas:
1. La paralización del expediente de contratación del parque canino de Barreiro, al menos hasta que se realice una revisión técnica del proyecto, se valore formalmente nuestra alternativa vecinal de 2.200 m² y se dé una respuesta expresa, motivada y solvente a la propuesta que registramos el 10 de marzo de 2025.
2. La implicación activa de los grupos municipales de la oposición, en particular BNG y PP, a los que pedimos que soliciten explicaciones al Gobierno local, reclamen acceso íntegro a la documentación técnica y administrativa del expediente y exijan que el proyecto sea revisado antes de que la contratación quede definitivamente comprometida.
Para nosotros, este conflicto funciona como un termómetro de la calidad democrática municipal. Vigo tiene cerca de 50.000 perros registrados, la mayor población canina de Galicia, y aun así el proceso deja ver un modelo de gestión muy concreto: llamar encuesta a lo que no es participación, llamar eficiencia a no escuchar y presentar como innovador un modelo de parques caninos obsoleto.
Una promesa de nueve parques que empezó a torcerse en Barreiro
El 9 de diciembre de 2024, el alcalde Abel Caballero anunció una red de nueve parques caninos municipales —Navia, Faisán, Barreiro, Ribadavia-Pizarro, A Bouza, Atalaia, María Xosé Queizán, Avenida Castelao y O Calvario—, con una inversión conjunta anunciada de 628.700 euros. Barreiro fue la primera ubicación designada, presentada como el buque insignia de toda la red, con una superficie prevista de 1.105 m². [Fuente]
La cifra generó inquietud desde el primer momento entre nosotros, las familias con perros de Lavadores, un barrio de 17.442 habitantes donde, según estimaciones vecinales basadas en la proporción general de un perro por cada seis habitantes de la ciudad, conviven cerca de 3.000 perros.
El 13 de febrero de 2025, el Concello lanzó una consulta ciudadana online para recoger opiniones sobre la futura red. Sin embargo, aquella encuesta no permitía valorar la idoneidad de los emplazamientos ni cuestionar las dimensiones propuestas: se limitaba, a nuestro juicio, a recabar preferencias sobre aspectos secundarios de una propuesta ya cerrada. Fue, en nuestra opinión, “un referéndum sobre el color de las paredes cuando lo que estaba en discusión era la arquitectura del edificio”.
Con 894 respuestas sobre una población potencialmente afectada de más de 96.000 personas —dos cuidadores por cada uno de los 48.170 perros censados en Vigo—, la muestra apenas representó el 1% de los directamente implicados, un porcentaje que, por sí solo, cuestiona la representatividad de todo el ejercicio. [Fuente]
Durante ese mismo periodo, voces expertas empezaron a señalar públicamente los riesgos de un diseño insuficiente. La veterinaria especializada en comportamiento canino Xiana Costas advirtió en La Voz de Galicia de la conveniencia de que estos espacios sean, en sus palabras, “lo más amplios posibles”, subrayando que suelen resultar demasiado pequeños para cómo se relacionan realmente los perros entre sí. [Fuente]
Nuestra propuesta de 108 familias: “no era una queja, era una contrapropuesta”
El 10 de marzo de 2025 —el mismo día en que el Concello difundía los resultados de su consulta alegando “alta aceptación”— registramos por vía municipal una propuesta técnica alternativa avalada por 108 familias de Barreiro-Lavadores.
Queremos insistir en cómo describimos aquel documento: no era una queja, era una contrapropuesta, elaborada por quienes mejor conocemos las dinámicas reales de uso del espacio, avalada por más de un centenar de firmas y económicamente viable sin incremento significativo del presupuesto previsto.
No era, subrayamos, un trabajo amateur: incorporaba criterios profesionales, análisis de costes, estudios de ubicación y fundamentos técnicos que cualquier consultoría especializada habría facturado como un encargo profesional.
Nuestra propuesta planteaba duplicar la superficie hasta los 2.200 m², cifra que su fundamentación etológica señala como el mínimo necesario para que un parque canino sea funcional, y reubicar la instalación en una zona más tranquila del propio parque de Barreiro, alejada del tráfico rodado y de las instalaciones deportivas ruidosas, aprovechando un espacio que muchas familias ya utilizábamos espontáneamente con nuestros perros. [Fuente]
La coincidencia temporal entre nuestra propuesta y la difusión de los resultados de la consulta municipal no pasó desapercibida. Nosotros, las familias firmantes, lo interpretamos como un intento de cerrar el debate técnico antes de que nuestra alternativa pudiera ser considerada.
Lo que siguió fue silencio. Entre abril y julio de 2025, el Concello no ofreció explicación técnica ni argumento alguno que justificase el descarte de nuestra propuesta: cinco meses que, para nosotros, constituyen por sí solos “una declaración de intenciones más elocuente que cualquier comunicado oficial”.
El 28 de agosto de 2025, el alcalde anunció que la Junta de Gobierno Local aprobaría el proyecto original sin ningún cambio, sin motivar el rechazo de nuestra alternativa vecinal, dejando claro —denunciamos nosotros— que la consulta había sido “una operación cosmética diseñada para legitimar decisiones previamente adoptadas”.
“Como gallinas encerradas”: la protesta con la que quisimos medir el terreno
Ante el anuncio, hicimos público nuestro rechazo el 1 de septiembre de 2025 mediante un comunicado que calificaba de “incoherencia institucional” abrir un proceso de participación para después no atender ninguna de nuestras aportaciones.
Dos semanas más tarde, el 14 de septiembre de 2025, decenas de familias con perros llevamos a cabo una concentración simbólica en la que delimitamos físicamente sobre el terreno el espacio exacto que ocuparía la instalación proyectada, para visualizar ante los medios y la propia vecindad lo reducido de sus dimensiones reales.
La concentración se llenó de pancartas —“Unidos por un parque canino digno”, “Os cans queren herba, os cans queren terra”, “Por un parque de verdad, no un corral de ciudad”, “Menos agility y más espacio abierto”— y de frases que resumían nuestro malestar acumulado. [Fuente]
Una respuesta municipal que hemos desmontado punto por punto
Tras la protesta, el Concello sí reaccionó: a finales de septiembre de 2025 emitió una respuesta pública a las objeciones que habíamos planteado.
Pero, según hemos documentado exhaustivamente, se trató de una réplica que reutilizaba literalmente los modelos de respuesta empleados para quejas individuales del servicio municipal 010 y que acumulaba errores materiales difíciles de sostener: alegó riesgo de procesionaria en una parcela donde solo hay un pino —cuya eventual plaga sería, en cualquier caso, responsabilidad municipal—; invocó un “efecto túnel” acústico en un recinto completamente al aire libre; confundió un pequeño manantial con un río cercano; y, para justificar que la ubicación que proponíamos debería contar con aparcamiento propio, citó como modelo el parque canino municipal ya existente de Pontenova, una instalación que en realidad carece de aparcamiento propio. [Fuente]
El “modelo jaula y letrina”: una red diseñada al mínimo
Esa misma respuesta amparaba el diseño de Barreiro en la guía técnica NTJ 15G, de 2015 —una normativa de jardinería orientativa, no vinculante y que nosotros consideramos obsoleta—, que fija un mínimo de referencia de apenas 442 m².
El propio Concello reconoció esa cifra al afirmar que los 1.105 m² de Barreiro “multiplican por 2,5” ese mínimo. Nosotros replicamos que ese argumento se derrumba en cuanto se observa el resto de la red: Pizarro (365 m²), Atalaia (380 m²), Castelao (331 m²) y Calvario (363 m²) no alcanzan ni siquiera ese mínimo de 442 m².
Nosotros hemos bautizado esta forma de proyectar la red como el “modelo jaula y letrina”: espacios mínimos de funcionalidad dudosa, concebidos, sostenemos, desde criterios obsoletos que privilegian multiplicar el número de instalaciones sobre garantizar su funcionalidad.
A ello sumamos una crítica de fondo a la propia normativa invocada: la NTJ 15G data de una guía de jardinería de hace más de una década que no incorpora los avances contemporáneos en etología canina ni las dinámicas de socialización en espacios reducidos. [Fuente]
El dato que nadie ha aclarado: cuánto espacio les queda realmente a nuestros perros
Más allá del debate sobre los 1.105 m² frente a los 2.200 m² que proponemos, insistimos en una pregunta previa que el Concello no ha respondido: ¿cuál es la superficie neta que realmente quedará disponible para que nuestros perros corran y jueguen?
El proyecto municipal no consiste en un recinto único, sino en dos recintos separados —“jaulas”, en la expresión que empleamos reiteradamente las familias afectadas—, y dentro de esos 1.105 m² brutos se instalarán vallado perimetral completo, mobiliario urbano, bancos, fuente, papeleras, red de recogida de pluviales, boca de riego y una zona de agility en madera.
Ninguno de los documentos municipales publicados hasta la fecha desglosa qué porcentaje de esa superficie corresponde a espacio diáfano de esparcimiento y qué porcentaje queda ocupado por estos elementos.
Construir primero, pensar después
El conflicto de Barreiro no es un incidente aislado, sino la demostración de la “cultura del hormigón”: construir primero y pensar después, tratando el espacio urbano como un lugar sobre el que proyectar decisiones ya tomadas, en lugar de reconocer que ese espacio está habitado por comunidades con necesidades concretas y conocimiento acumulado.
El coste de oportunidad, advertimos, es considerable: los 169.000 euros destinados a Barreiro podrían haberse invertido en un espacio verdaderamente funcional, diseñado de forma colaborativa, capaz de servir como modelo replicable para el resto de la red.
De consolidarse, en cambio, el mismo criterio en los ocho parques restantes, la ciudad habrá destinado más de medio millón de euros —sobre los 628.700 euros anunciados para el conjunto de la red— a una infraestructura concebida con criterios obsoletos y sin participación de sus usuarios, lo que generará problemas de funcionalidad que a medio plazo exigirán nuevas inversiones.
Marco legal que invocamos
Fundamentamos nuestra petición, entre otras normas, en la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que exige que los espacios destinados al esparcimiento animal sean adecuados para su correcto desarrollo físico y emocional, y en la Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público, que exige motivar la necesidad y adecuación de todo contrato público antes de su licitación.
Recordamos además que, conforme al artículo 124 de esa misma ley, una vez aprobados los pliegos y adjudicada la obra, cualquier modificación sustancial resulta administrativa y económicamente mucho más compleja.
De ahí nuestra urgencia: queremos que el proyecto se revise antes de que se consolide la contratación, y no después.
¿Qué es participar? La pregunta de fondo que planteamos
Más allá del expediente concreto, situamos el conflicto en un debate más amplio, que formulamos abiertamente como pregunta:
¿Qué significa participación ciudadana en la democracia urbana contemporánea?
Sostenemos que una administración inteligente debería tratar las propuestas vecinales fundamentadas como una “auditoría gratuita” de sus propios proyectos, y no como una interferencia en su autonomía decisoria.
Por eso reclamamos evolucionar hacia un “urbanismo de la convivencia”, centrado en la funcionalidad real de los espacios y en quienes los usamos a diario.
Nuestro llamamiento directo a BNG y PP
En este contexto, hemos decidido dirigirnos formalmente a los dos principales grupos de la oposición municipal.
A BNG y PP les pedimos que, en el ejercicio de su labor de control al Gobierno local, soliciten explicaciones públicas sobre por qué no se ha comparado técnicamente el proyecto municipal con nuestra alternativa vecinal, reclamen acceso a toda la documentación del expediente —proyecto, memoria, presupuesto desglosado, informes técnicos y jurídicos, pliegos administrativos y técnicos— y exijan, antes de la adjudicación definitiva, una revisión del proyecto que dé respuesta motivada a las cuestiones que hemos planteado.
Insistimos en que nuestra reivindicación busca garantizar que los 169.000 euros de fondos públicos se traduzcan en una infraestructura que funcione realmente durante años.
Resumen
En síntesis, y a la espera de la respuesta del Concello, de BNG y de PP, nosotros, la plataforma de familias con perros de Barreiro, reclamamos:
- La suspensión cautelar del expediente de contratación de las obras (169.000 €) hasta que se resuelvan de forma expresa y motivada las cuestiones que hemos planteado.
- El acceso íntegro al expediente técnico y administrativo.
- La constitución de una mesa de diálogo técnico y vecinal, con participación de veterinarios, etólogos y educadores caninos independientes.
- Que se aclare, de forma desglosada, cuál es la superficie neta real disponible para el esparcimiento de nuestros perros, una vez descontados vallados, mobiliario, accesos y zonas de agility.
- La implicación activa de BNG y PP para forzar esta revisión antes de que la obra quede adjudicada.
