EL CABALLO DE TROYA - PRESENTACIÓN DE RECURSO DE REPOSICIÓN


Plataforma de familias con perros de Barreiro


El caballo de Troya de los microparques caninos en Vigo

Vigo enciende cada diciembre millón y medio de bombillas y se vuelve, por unas semanas, ciudad de postal. Los árboles de Gran Vía se cubren de luz como si la electricidad pudiera sustituir a la fotosíntesis, y el alcalde posa para la foto entre abetos de plástico mientras los medios de medio mundo se hacen eco del espectáculo. Es el Vigo que vende. El otro, el que no sale en las postales, es el que se levanta a las siete de la mañana con la correa en la mano y el termo de café bajo el brazo, el que cruza el parque antes de que las palomas se bajen de los árboles , el que sabe de memoria dónde hay sombra a las tres de la tarde y dónde el suelo quema. Ese Vigo tiene 48.170 perros registrados, camino de los 50.000, y un problema que no cabe en ningún calendario de eventos.

Uno por cada seis habitantes. Casi cien mil vigueses que, contando dos cuidadores por animal, se levantan cada día con una pregunta sencilla y sin respuesta administrativa: ¿dónde llevo a mi perro? La ciudad entera —la mayor población canina de Galicia— dispone de dos áreas oficiales. García Pichel, en Beiramar, con 497 metros cuadrados. Ponte Nova, en Castrelos, con 5.642. Seis mil ciento treinta y nueve metros cuadrados útiles entre ambas. Menos de un campo de fútbol para casi cincuenta mil perros.

El caso es que alguien, desde la cálida moqueta de un despacho, ha decidido que lo que Vigo necesita no es pensar, sino construir. Y ha empezado por Barreiro.

Barreiro es un barrio de Lavadores que tiene algo que los planos no reflejan: sombra de verdad, árboles con tronco, raíces que beben del subsuelo, hierba que respira. Es el lugar donde las familias del barrio llevan más de un año pidiendo lo más elemental: un espacio donde sus perros puedan correr sin pisarse los unos a los otros.La Plataforma de Familias con Perros de Barreiro —más de un centenar de hogares firmantes, vecinos sin equipo legal ni asesores, sin nada más que la experiencia acumulada de quien pasea a su perro todos los días bajo el sol y la lluvia— presentó en marzo de 2025 una propuesta alternativa técnicamente fundamentada al proyecto del Concello: un espacio de 2.200 metros cuadrados, con una ubicación más funcional y el aprovechamiento de una zona que ya utilizaba de forma habitual la comunidad canina. No era un capricho. Era lo mínimo. Las organizaciones especializadas en comportamiento animal recomiendan superficies de al menos 2.000 metros cuadrados en zonas urbanas densas para evitar estrés y conflictos entre animales. (Fuente 2)

El Concello respondió con cinco meses de silencio.

Cinco meses. El tiempo que tarda un cachorro en convertirse en perro adulto. Cuando por fin el Concello se dignó a contestar, lo hizo por la puerta grande: la Junta de Gobierno Local aprobó el 4 de septiembre de 2026 el expediente de contratación del proyecto original, sin cambiar una sola coma. Presupuesto: 168.786,58 euros. Plazo de ejecución: cuatro meses. Inicio previsto: 15 de octubre. ¿Su propuesta? Dos recintos estancos de dimensiones totalmente fantasma, ya que el propio proyecto no detalla cuántos metros cuadrados útiles le corresponderán a cada uno ni cuántos perros caben. Todo esto tras escudarse en una consulta ciudadana previa que reunió apenas 894 respuestas sobre una población afectada de más de 96.000 personas. El uno por ciento. Y dentro de ese uno por ciento, no se permitía cuestionar ni las ubicaciones ni las dimensiones. Era, en la práctica, una encuesta sobre el color de las paredes cuando lo que estaba en discusión era la arquitectura del edificio. (Fuente 3)

Lo que han diseñado es lo que desde la Plataforma hemos llamado, con la precisión que da la rabia, el modelo «jaula y letrina». Espacios mínimos de funcionalidad dudosa que parecen anclados en décadas pasadas. No es solo que el parque sea pequeño. Es que reproduce un modelo que, de aprobarse, se replicará como un virus por toda la ciudad.

Porque Barreiro no es un caso aislado. Es el caballo de Troya.

Si el proyecto de Barreiro se ejecuta tal cual está diseñado, se validará la construcción de toda una red de microparques caninos disfuncionales. Según el propio Plano General del Concello, la red municipal prevé espacios que rondan los 300 a 380 metros cuadrados: Ribadavia con 365 m²; Atalaia, con 380 m²; Castelao, con 331 m²; O Calvario, con 363 m². Cuatro jaulas de tamaño ridículo para una ciudad con casi cincuenta mil perros. Si cae Barreiro, caerá el resto de la ciudad. El efecto dominó no es una hipótesis: es un plan. (Fuente 4)

Hay algo en todo esto que recuerda a esa obstinación que en lenguaje veterinario tiene nombre y diagnóstico, esa sordera selectiva que hace que el paciente solo escuche lo que le conviene. Al Concello le ocurre algo parecido: oye las bombillas de Navidad, oye las inauguraciones, oye los discursos sobre participación, pero no oye a las ciento ocho familias que le entregaron una alternativa razonable y se quedaron esperando cinco meses frente a una puerta cerrada. Dejar hablar es gratis; escuchar cuesta voluntad, y de eso no hay partida en el presupuesto.

Y mientras tanto, el equipo redactor —GEOURBAN Ingeniería Ambiental y Urbanismo, S.L.— sabe perfectamente cuántos metros cúbicos de hormigón necesita cada foso, qué anclaje llevan las vallas de metro y medio, qué clasificación exige la cimentación para el sistema de pluviales. Saben el diámetro del tubo de riego y la altura del cerramiento. Lo que no saben, porque nadie se ha molestado en calcularlo, es cuántos perros caben ahí dentro. Cuántos pueden correr a la vez sin agredirse. Qué superficie neta le corresponde a cada animal cuando el recinto está lleno. La capacidad funcional del equipamiento —que es, en el fondo, el único dato que importa— no aparece cuantificada en ningún documento del proyecto. Es el urbanismo del hormigón aplicado a la convivencia: construir primero, pensar después.

David contra Goliat. Ciento ocho familias sin despachos ni letrados, armadas con lo que saben del barrio y de sus perros, frente a la maquinaria administrativa del Concello de Vigo y todo su aparato jurídico. No es una metáfora: es un Recurso Potestativo de Reposición, presentado dentro de plazo, con fundamentos de derecho, pidiendo lo que cualquier ciudadano tendría derecho a pedir: que se paren las obras antes de que sea tarde. Porque una vez que se vierta la gravilla y el hormigón, una vez que se claven las vallas, una vez que se arranque la hierba, la destrucción es irreversible. Y el dinero público —168.786,58 euros— se habrá gastado en un error que se podía corregir con un papel y un poco de voluntad de escucha.


De la calle al papel: ¿Qué dice nuestro recurso?

Ante la falta de diálogo y con las excavadoras calentando motores para el 15 de octubre, hemos pasado a la acción legal presentando un recurso potestativo de reposición contra el acuerdo del Concello. Más allá del abandono histórico y los problemas de diseño que venimos denunciando desde la Plataforma (y que podéis consultar en parquecaninobarreiro.blogspot.com), este recurso ataca directamente la yugular del proyecto: las flagrantes irregularidades y lagunas técnicas que contiene el propio texto redactado por el Ayuntamiento. 

No hace falta ser ingeniero ni juez para entender lo que hemos denunciado. Aquí resumimos, punto por punto y en lenguaje de calle, las carencias del proyecto que hemos impugnado:

    • Saben cuánto hormigón lleva, pero no cuántos perros caben: Denunciamos que el Ayuntamiento se va a gastar casi 169.000 euros en un parque sin haber calculado cuál es su aforo máximo. El proyecto no especifica cuántos animales pueden estar dentro al mismo tiempo ni cómo se relacionan esos números con la cantidad de perros que viven en el barrio. 

    • Separación por peso, un disparate sin base científica: El proyecto divide a los perros en dos recintos (los de más de 10 kg y los de menos) con la simple excusa de que "no se molesten". Denunciamos que no hay ni un solo informe etológico o veterinario que avale esta división. El comportamiento canino se basa en la edad, la conducta o la sociabilidad, no en lo que marca la báscula. 

    • Diseñado por ingenieros de montes, sin consultar a un solo veterinario o etólogo: Hemos dejado constancia de que el equipo que ha redactado el proyecto está formado por ingenieros agrónomos, ingenieros de montes y paisajistas. Ningún especialista en bienestar o conducta animal ha participado en el diseño de un recinto destinado exclusivamente a animales. 

    • Una guía para plantas usada como excusa para perros: Para justificar que el tamaño del parque es "suficiente", el Concello se ampara en la NTJ 15G, una guía técnica de jardinería del año 2015 que ni siquiera es de obligado cumplimiento. Un manual sobre cómo poner plantas no puede sustituir un análisis real sobre las necesidades de esparcimiento de seres vivos. 

    • Sombras medidas con simulador web: En lugar de comprobar in situ el calor que hace en el parque, el estudio climático se limita a mirar un simulador virtual un día al mes a las 17:30 horas. Denunciamos que esto no cuantifica la sombra real que tendrán los animales en los picos de más calor, algo básico para su supervivencia y bienestar. 

    • Destrucción de pradera viva por árido inerte e antihigiénico: Alertamos de que el proyecto elimina la zona verde ajardinada para instalar una capa de 30 cm de gravillín de río (2-4 mm) sobre subbases de zahorra compactada al 98%. Lejos de ser una solución ecológica, esta sustitución del suelo vivo por árido suelto convierte el recinto en un foco de bacterias y malos olores al retener orines y dificultar la recogida de heces. Además, el movimiento del material provoca abrasiones en las almohadillas de los perros al correr, mientras que la masa granítica acumula radiación térmica en verano, disparando la temperatura a ras de suelo y elevando el riesgo de golpes de calor.

      

¿Qué pedimos al final de todo esto?

Hemos exigido la suspensión cautelar inmediata y urgente de las obras. Si el 15 de octubre meten las excavadoras, arrancan la vegetación y cubren de gravilla lo que hoy es suelo vivo, el daño será difícilmente reparable y el dinero público se habrá gastado en un parque que nace sin responder a su propia pregunta principal: cuántos perros caben, en qué condiciones y para qué barrio. Queremos que paren, que rehagan los cálculos de Barreiro y de toda la red canina municipal contando con expertos reales —veterinarios, etólogos, educadores caninos y usuarios— y, sobre todo, que empiecen a diseñar la ciudad contando con quienes vivimos en ella.

Un parque diseñado desde la moqueta de un despacho, con plano, presupuesto y calendario, no conoce el pequeño ecosistema de Barreiro: dónde castiga el sol en verano, dónde suena la música del centro deportivo, por dónde pasan a diario los vecinos, dónde se forma la conversación de cada tarde ni cómo se llaman los perros que ya habitan ese lugar. Un parque verde no es un terreno por rellenar: es sombra, es suelo que respira, es memoria cotidiana. Y un parque canino no es mobiliario urbano ni una jaula con papeleras: debe ser un espacio útil, seguro y digno que beneficie al conjunto del barrio, tengan perro o no, porque una buena zona canina evita conflictos y mejora el espacio público para todos.


Enlace para descarga del recurso presentado: 

https://drive.google.com/file/d/1FVP8hPaS9HHlxSmcGAyLad0K0D6eB6RG/view?usp=drive_link

Registro de entrada en el Concello del recurso:

https://drive.google.com/file/d/1k2mHSdUE7yjqzKGe-tsWkZ2EamMt-rpg/view?usp=drive_link

Fuentes de la nota de prensa:

(1): Fuente del tamaño de los parques caninos actuales en Vigo, página 63 del Pliego de Prescripciones Técnicas del Proyecto del Concello:

https://drive.google.com/file/d/1PUQgAZ4-3rAy0RSCKD9CTZkjD9c9CmzM/view?usp=drive_link

(2):  Fuente registro de entrada en marzo del 20 25 en el Concello de Vigo del Proyecto por un Parque Canino Funcional en Barreiro con las firmas

https://drive.google.com/file/d/1IvJLLqkQJXomW3O_uHZK873wOXCP_hen/view?usp=drive_link

Copia del proyecto presentado:

https://drive.google.com/file/d/1aVrX1wxk0YzLyUGPS8EE94aqRC3-IMV9/view?usp=sharing

(3): Publicacion del Faro de Vigo donde informan de que en la encuesta participaron 894 personas

https://www.farodevigo.es/gran-vigo/2025/03/10/encuesta-concello-constata-alta-aceptacion-115119129.html

La falta de metros cuadrados para cada subzona es una omisión total en toda la documentación técnica (Memoria, Planos, Mediciones y PPT).

(4): Plano de los microparques diseñados por el Concello:

 https://drive.google.com/file/d/1SiQw_WnaW9Bzxc484g6LhBTUhof1y4dA/view?usp=drive_link

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